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viernes, 30 de diciembre de 2011

Cuando me amé de verdad.


Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier
circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora
correcta y en el momento exacto y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre…”AUTOESTIMA

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y
mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy
contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es…”AUTENTICIDAD” 

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera
diferente y comencé a ver todo lo que acontece y que contribuye a
mi crecimiento.
Hoy eso se llama…”MADUREZ

Cuando me amé de verdad, comencé a percibir como es
ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, solo
para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el
momento o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es…RESPETO

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que
no fuese saludable…, personas, situaciones, todo y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó esa actitud
egoísmo.
Hoy se llama…”AMOR PROPIO”

Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí
de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero
y a mi propio ritmo.

Hoy sé que eso es…”SIMPLICIDAD
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y
con eso, erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es la…”HUMILDAD

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y
preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es
donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama…”PLENITUD

Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y
decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, ella
tiene una gran y valiosa aliada.
Todo eso es…”SABER VIVIR!

Charlie Chaplin

Comentario: Generalmente no escribo más este tipo de notas, pero sí es un mensaje a los seres que me leen y que viven engorrosos dentro de su propia soberbia, sin siquiera detenerse a observar y a entender el comentario ajeno, creyendo siempre en una aparente censura que no es más que un comentario, como cualquiera lo haría. Personalmente, porque me aterra que valiosas personas que ahoguen en el propio fango de su orgullo y de su nada. 
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miércoles, 26 de octubre de 2011

Como si fuera la maldición Manizaleña

Cumplida una semana exacta desde que la naturaleza se llevó por delante los mediocres progresos del hombre, hemos sorteado con paciencia alguna los embates a los que nos llevaron la mala costumbre de depositar la confianza en aquellos que no ponen atención ni siquiera a su misma vestimenta. 
Ha sido una semana sin agua. Líquido tratado ahora por cliché en todos los medios como el más preciado. Pueden llegar las predicciones apocalípticas hablando de una guerra por agua. Pero no creo que la naturaleza quiera pelear sin siquiera saber que tiene agua para realizar sus tareas más cotidianas y obligatorias. 
No está en la ética quitarles a otros lo que les da para sobrevivir. Pero en este mundo, la ética solamente está en libros de quinto de primaria. 
Parece una maldición y éste ha sido el pensamiento que ronda por mi cabeza día y noche al recordar lo que ha padecido durante estos días mis coterráneos. Increíble. Llovió en cantidades alarmantes por seis días seguidos, sin parar, Hasta dudaba si algún día iba a parar. Primero pensé en una incomunicación vial a quedarnos sin el baño de ducha. Sin embargo, el día que el amanecer fue distinto y el sol brillaba con toda su luz, el agua se fue. Justo cuando la sed me acorralaba no encontré agua en la llave para beberle. 
Desde entonces, por cuatro días seguidos no cayó una gota de lluvia sobre los techos y las cabezas de los manizaleños. Luego, a la tierra volvió el agua, aunque en tímidas cantidades. Lo suficiente para llenar dos baldes con la perjudicial agua sucia. Con el paso de estos ocho días, en una sumatoria personal, he podido entender que no ha llovido más de 45 minutos continuos. Completamente diferente.
A veces pienso que la vida nos cobra por algunas actitudes empalagosas a las que muchos habitantes de mi ciudad van. ¿Cómo alguien, en medio de una emergencia como la que vivía Manizales en principio, iba a presumirle a sus semejantes por llevar un baño diario? Esto, deja sin comentarios de sentido común dada la repugnante sevicia con la que se acentúan estas cortantes palabras.
También está en la impotencia de las personas ver que una situación que primero duraría cuatro días como máximo plazo, pasa a extenderse a diez de palabras pero un tiempo desconocido en hechos. Sujetos a burlas de nuestros propios dirigentes hemos sido, tanto en la emergencia como antes. Que el alcalde de Manizales diga que “agua SÍ hay, lo que no hay son medios para transportarla” convierte esta situación en un desentendimiento del dolor social y aquel poder cobarde de gobernar.
Unidos más que siempre por el bienestar
comunitario, manizaleños hacen  sentir
su voz de protesta.
Foto tomada de internet.
El daño ya está hecho eso sí. En el mismo país en el que vivimos se burlan de nosotros dizque por no estar bañados. Tal vez esos mismos payasos de la Inglaterra del siglo XIX no sepan cuán amable y servicial la mayoría de ciudadanos manizaleños son, contrastando ampliamente con los comentarios sueltos y abyectos que otros dicen.
Pueden hablar y comentar que somos muy pacientes y que si Manizales fuera una población costeña ya no quedaba nada, pero es que en realidad no ganamos nada con perder la calma, acabar todo y exterminar la gota que nos quita la sed. No significa que nos quedemos impávidos ante este grave caso de negligencia, a la que hemos llegado por especulación y pocas pruebas fehacientes. Pero sí es mejor a una ciudad tensionada, donde todos sus establecimientos comerciales estarían cerrados producto de un toque de queda pues sus habitantes no logran aceptar, dada la necesidad, que un servicio que tomaban por concedido se les haya ido por cuestión de política y no tanto de naturaleza.
En los noticiarios nacionales he tenido que apreciar dolorosas imágenes de un domingo eterno que se posó sobre el calendario manizaleño. De señoras de tercera edad, arrodillándose con desesperación y entre lágrimas de rabia porque ya estaban enfermas de rodillas y espalda porque debían cargar agua por interminables metros de distancia. Ésta y muchas otras imágenes son las que llevan al individuo a preguntarse sobre su existencia y acerca de sus decisiones sociales.
Durante mis años de vida he alcanzado a reconocer el clientelismo político que se vive en la ciudad. Quizás este golpe sirva a los ciudadanos para entender que esos favores han generado un alto costo. Una enfermedad.
Jamás como sociedad, se puede tolerar a aquellos políticos utilitaristas que pretenden de la desgracia ajena forjar un beneficio personal. Lo que ha pasado en Manizales ha dado pie a una grave tormenta política que apenas se deja ver como nube y cuyos rayos aún se guardan para dejar electrizada a la comunidad.
Al principio, titulaba esta emergencia como “Manizales, bajo el domo: día__”, no obstante, con el paso del tiempo sentí que esto no podía seguir siendo una burla y tampoco tomarse en una forja tan jocosa. Tampoco sin perder la calma, lo único era entender que ya era tiempo de aguantar, y no olvidar. La democracia en la que vivimos no funciona sin memoria. 
Sin embargo; y más que siempre, es en estos momentos cuando se reconoce que el pueblo es más grande que sus gobernantes y aunque ellos quieran hacerse prevalecer, están a la merced de su juicio, pasivo o activo.
Espero que este problema se pueda calmar como se reduce la sed.

Escrito el día 8 de la emergencia. 
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miércoles, 5 de octubre de 2011

Palabras para mi muerte.


Steve Jobs, discurso en Stanford University.  

"Cuando tenía 17 años, leí una frase que decía algo como: "si vives cada día como si fuese el último, muy probablemente algún día te sentirás en lo correcto". Me impresionó, y desde entonces, por los pasados 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: "Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿Querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy? Y cuando sea que la respuesta es NO por muchos días consecutivos, me doy cuenta de que necesito cambiar algo. 

Recordar que estaré muerto pronto es la herramienta más importante con la que he podido contar, pues me ayuda a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque casi todo, - todas las esperanzas externas, todo el orgullo, todo el miedo al ridículo o al fracaso - esas cosas se van cuando encaramos la muerte, dejándonos solamente con lo que es verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor forma de evitar aquella trampa que te dice que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para no seguir tu corazón.


Nadie quiere morir. Inclusive, la gente que quiere ir al cielo no quiere morir para mantenerse aquí. Y aún así, la muerte es el destino que todos compartimos. Nunca, alguien ha podido escapársele. Y es que así debe ser, porque la muerte potencialmente es la mejor invención de la vida. Es el agente que cambia la vida. Quita todo lo viejo para hacer lugar a lo nuevo. Ahora, lo nuevo eres tú, pero algún día, no muy lejos de ahora, te irás volviendo viejo gradualmente y serás puesto en otro lugar. Lamento ser tan dramático, pero es verdad. 


Tu tiempo es limitado, entonces no lo malgastes viviendo la vida de otra persona. No te encierres en el dogma - que es el vivir con los resultados de los pensamientos de otras personas. No dejes que el ruido de las opiniones de otros ahoguen tu propia e interna voz. Y los más importante, ten el coraje y las ganas de seguir tu corazón y tu intuición. De alguna forma, ellos ya saben lo que en realidad quieres ser. Todo lo demás, es secundario".

Steve Jobs. 2005  
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domingo, 7 de agosto de 2011

** Columna La Patria** 


Jugando con fuego

2011-08-04 00
Luis F. Molina*- Twitter: @luisfmolina
Durante las recientes dos semanas las únicas noticias que vienen desde el norte del continente tienen que ver con el tope de la deuda de los Estados Unidos. Monotemáticamente, los medios del mundo se ciñeron a los cambios de última hora provocados por demócratas y republicanos que no lograban llegar a un consentimiento, debido a sus polarizados ideales económicos.
La deuda de los Estados Unidos es una medición de las obligaciones sostenidas por el Gobierno Federal de ese país. Esta deuda crece o decrece dependiendo del comportamiento del presupuesto de ese país. Los números que se manejan en la tierra del Tío Sam no son pequeños y claramente pueden poner a cualquiera a convertir monedas.
Los números brutos de la deuda indican que ésta ha tenido aumentos significativos desde el año fiscal de 2003, con 500 mil millones de dólares, luego de un billón de dólares en el año fiscal de 2008. Como continuación, en 2009 se adhirieron 1,9 billones de dólares. Todas éstas, con la suma de años anteriores dan como resultado 14.6 billones de dólares, resultando en un cerrado 96.3% del Producto Interno Bruto de los Estados Unidos, que de acuerdo con el Banco Mundial, es el más alto del mundo.
Muchos de estos gastos se han ido en la volatilidad traída por la recesión económica del 2008 y por los costosos estímulos económicos que Washington le radicó a diferentes entidades bancarias estadounidenses para reactivar una alicaída economía. Por estos y muchos más problemas económicos, la compañía norteamericana Standard & Poors ha estado considerando bajar la expectativa económica de ese país a ‘negativa', es decir, que aumenta el riesgo crediticio con el país tratado. Reino Unido fue de los primeros en ser catalogados como tal.
Por ésta y muchas otras razones, se agitaron las mareas políticas de ese país. Nuevamente, los demócratas y republicanos demostraron que están alejados de un gobierno unido, especialmente en temas económicos, considerado como el gran talón de Aquiles del presidente Barack Obama.
Cuando Obama perdió el apoyo que le llegaba desde la presidencia de la Cámara de Representantes, antes liderada por la demócrata Nancy Pelosi, las luchas políticas en ese país han sido a otro precio. El férreo republicano John Boehner, llegó a ese sitio después de liderar la mayoría republicana en el Congreso. Su oposición política a Barack Obama y sus proyectos siempre ha dado de qué hablar, inclusive desde que ambos estaban en el Capitolio estadounidense. El apagón del Gobierno Federal y el nuevo Sistema de Salud han sido los dolores de cabeza más fuertes que Boehner le ha asentado al presidente Obama.
Pero juegan con fuego estos políticos, quienes no están dispuestos a ceder mucho terreno y que también han demostrado que muchas veces su partido e ideal político yuxtapone los intereses de la nación. Inclusive, durante el debate y los roces por el aumento de la deuda pública, Obama en un aparición televisiva anunció que vetaría un plan que dejara por fuera los intereses del Partido Demócrata, movimiento político que alteró aún más el ambiente en el Congreso estadounidense.
La misión de aumentar el límite de la deuda pública recae en el Congreso, pero si sus integrantes no logran acordar, los resultados económicos pueden ser desastrosos no sólo para EE.UU. sino para todo el mundo, en especial, las economías emergentes. Si el Congreso falla en esta tarea, el Gobierno tendría que parar, limitar o posponer los pagos en un amplio radio de las obligaciones legales incluyendo en éstas la seguridad social, los salarios militares, los intereses de diferentes deudas, en especial la que se tiene con China. Un estado financiero de ‘default' o defecto/suspensión de pagos pondría en entredicho la capacidad y solvencia económica de la potencia de América del Norte.
Si la cesación de pagos hubiera sido realidad, la mayor pesadilla la vivirían las personas que poseen bonos del gobierno de EE.UU. El oro y el petróleo aumentarían desmedidamente, causando un aumento incontenible en la inflación de las economías emergentes como China y Brasil. Los intereses en los préstamos a cortos plazo se dispararían ahuyentando la banca. Las cifras de desempleo en EE.UU. se acrecentarían sin parar y el crédito iría a estancarse a AA luego de estar en AAA. Las compañías necesitarían más dinero de parte de los bancos debido a la caída en sus bonos; causa que también afectaría el desempleo.
Ya con ésta, serán 79 las veces en las que el Congreso habrá aumentado el límite de la deuda pública. Por ello es que el juego peligroso de la política malinterpretada puede costarle al mundo trabajos e inversión. Todo porque Obama gasta demasiado y aumenta el déficit cada vez y más y la otra porque Boehner no quiere seguir endeudando las futuras generaciones de estadounidenses y lo defenderá a capa y espada.
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martes, 26 de julio de 2011

La muerte traumática del jugo de Naranja.

La vida se compone de pequeñas cosas, y probablemente una de ésas me obligó a escribir a pesar de mi cuadriculado y mezquino horario, una nueva entrada de este blog. Esta historia nada tiene que ver con dramas sociales o críticas endemoniadas al actual sistema que todos amamos y odiamos al mismo tiempo. 
Y todo es culpa de un humilde tarro de jugo de naranja comercial que no debe despertar ni piedad pero que a la larga se convierte en una enseñanza de vida. Transcurría la mañana de una ajetreada mañana de martes en la universidad, conmigo, caminaba la pereza, la perdida sapiencia planeadora milimétrica de cada segundo del día con la compulsión que le caracteriza y unas ganas de querer empujar el reloj.  
Al llegar a la tienda de la universidad, encuentro que de bebidas poco había. Tenían únicamente gaseosas de cola, tintos, aromáticas y jugos de naranja de una extraña marca que no alcanzo a recordar. La gastritis me había hecho fanático del cítrico, en especial de la naranjada. Pedí una, sin saber de su debilidad y unas galletas pequeñas con bolas de maíz achocolatado. 
Subo al salón de clases, y después de poner el jugo en la mesa, éste comete un terrible acto suicida. Se lanza desde la borda del pupitre, sin pensarlo dos veces; se hiere a sí en la cabeza, sacando por su tapa todo el contenido venido en la naranja que quién sabe por cuántos días contuvo en su interior. 
Sólo una gran mancha amarillenta, como si fuera la orina de un alcohólico se vio en el pegajoso y grisáceo piso de la universidad. Ya era muy tarde. La próxima clase debía arrancar con un espacio amplio del salón desocupado por aquellos que temían tocar la naranjada con sus zapatos, evitando que estos regaran lo poco que quedaban. El cadaver; o sea la botella, la recogí y sin antes quitarle todo su contenido con rabia y frustración le di su pasajera posada en un basurero de madera donde no iba a sobresalir por su accidente suicida. 
Mientras tanto, el charco se movía sobre la inconsistencia del piso gris. Éste se extendía llegando a las plantad de los zapatos de muchos inconformes que con infantileza creían que se trataba de vómito o el más repugnante líquido. La vida del jugo de naranja suicida terminó cuando el sepulturero del desorden, es decir, el aseador, pasó por encima su trapero y organizó lo que muchos trataron con el calificativo ortodoxo y descarado de 'gas'. Y con esa historia, traumática por demás, la gastritis continúo. El jugo, Q.E.P.D. Pocos entendieron mi sentimiento de culpa y luto por la muerte descarada presumida de una botella que no contaba con la seguridad necesaria para vivir y cuando se vio chocar de frente con la humanidad, por su debilidad dejó de existir. 
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