El oficio de ser madre… de todos.
Querida madre, Pat.
Esta vez no me excusaré ante mis lectores por escribir un post tan personal, pero hay una persona que merece este espacio y más y es mi madre. Estoy seguro que cada uno de nosotros haría lo mismo por aquel ser que siempre ha propendido lo mejor para cada uno.
Mi madre, se enfrascó con la duda cuando quiso tener dos hijos. Estoy seguro que ella esperaba con mucha expectativa la forma de ser de ambos de sus críos, esperando que ellos fueran consecuentes con su sacrificio y entendieran que lo ha dado todo. Ella, por su amor a retoñar con el amor de hijos, decidió suprimir su tiempo, su sueño e inclusive su figura, por dolores, noches de insomnio junto a mi padre y otros cambios que durarían por siempre.
Espero primero que todo, saberle hacer entender a mi madre que espero que esté orgullosa de mí; de nosotros, porque no hablo en singular.
Hermosa Pat, tu hijo, quien te escribe en título en este momento, no sabe siquiera cómo organizar este escrito debido a que encuentro muchos comienzos pero, gracias a Dios ningún final. Siempre has estado pendiente de mí. De saber si comí, si llegué bien, si soy querido o no por aquellos que se hacen llamar amigos, por darme lo mejor. Eres quien en las noches abre la puerta de mi cuarto para revisar si mi cobija está cubriéndome de aquel frío, siempre cruel de la noche. Pienso yo, que esa es la imagen más hermosa que pueda demostrar una madre. Aquella que va, hasta la cama, arropa la cama, se cerciora que no entre frío, da un beso en la frente de su hijo, se asegura que todo esté en orden y se marcha en el más tibio e inusual de los silencios. Queda terminantemente prohibido que alguien perturbe el sueño de su hijo.
Madre, te confieso que varias veces he actuado como un dormilón por sentir ese tierno momento de amor entre madre e hijo. Plenitud. No se necesita más y la noche, en el sueño, será siempre placentera.
Seguramente, no soy el mejor hijo sobre la tierra, y mi edad me lleva a sobresaltos varios que tú no querrías ver en mí, pero que con paciencia y tenacidad vas aceptando en el cambio de los tiempos. Los tiempos recientes no han sido fáciles, para nada cuando la misión de madre debe extenderse por el simple amor que siempre nos inculcaste a nosotros.
Siempre seré el primer seguidor de tu fortaleza. Vaya, sí que se necesita fuerza para lidiar con un par de ‘muchachitos’ como los que habitan en tu casa, que cada vez son más niños. Yo aún admiro…porque no sería capaz de levantarme temprano todas las semanas a organizar a toda una familia y enviarles, como si fueras la veedora del mundo para que se luzcan. El tuyo es el crédito que siempre el mundo olvida, pero que en mí siempre mantiene presente.
Quien te escribe, en especial, es dominado por un humor de perros. Estoy por creer que me conoces mejor que yo, y reconoces aún más cuando la tristeza y la soledad desesperada provocada por la decepción a la franqueza y a la nobleza. Pero hay algo que siempre haces, y es estar ahí, a mi lado para no dejar que me amilane porque no recibí lo que esperaba, aunque todo es resultado de mi falta de experiencia, por ser tan benjamín y confiar tan rápido en un mundo rapaz.
Mi gratitud siempre ha estado implícita en siempre ser el más ido de esta casa. En saber que me marché del hogar por un tiempo y todo permaneció igual o mejor… Porque sé que en ti permanece mi más grande tesoro y que todo el crédito que tomo día a día con mi trabajo, es más tuyo que mío, porque me has hecho la persona que muchos hablan hoy. Porque te tengo a mi lado día a día para agradecerte y pedirte más… jeje. Y sabes pues, que aunque renuente al cambio, siempre están en mis pensamientos.
Porque te conozco, sé que cuando estamos a la mesa y lo que hay para comer no alcanza, eres la primera que dice que está aún llena de la comida anterior y deja que los otros disfruten lo que tú quisiste. Aunque sé que disfrutas más vernos ser felices.
Termino con una frase de mi filósofo favorito; Séneca.
Recuerda siempre que “La recompensa a una buena acción es haberla hecho”
Te quiero como un hijo, ama a su madre.
Att: The person who wrote this.
PD: Te dejo la canción que me dedicaste el día de mi retiro espiritual, para una Canción de Otoño.
PD: Te dejo la canción que me dedicaste el día de mi retiro espiritual, para una Canción de Otoño.