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martes, 13 de julio de 2010

Un retrato en el espejo.


Recuerdo perfectamente la clase de Redacción Básica, con Edith. Creo que en pocas cátedras en mi vida había botado tanto la baba por la academia como lo hacía en esa clase. Probablemente porque era la segunda vez en la vida (Mr. Greicar no se sienta mal) en la cual me había apasionado por aprender realmente, corregir los pensamientos desviados y disfrutar de una buena lectura. El patrón de un colegio mediocre que mandó a no esperar mucho de lo que debía recibir, por eso la clase de Redacción, la única decente de todo el primer semestre en la Universidad de Manizales fue la que me llevó a 'saber' escribir, o al menos con cohesión y concisión.

Al final del primer semestre de 2010, la clase terminaba con el retrato, el cual estádividido en prosopografía y etopeya. Esta vez no me concentraré en prosopografías vacías y reparonas, pues al fin y al cabo lo físico ni me pertenece ni tuvo decisión alguna en mi forma de ser. Me concentro en una etopeya, que aunque suene muy poético no es más que mi aceptación mental. Del que soy yo… Y no hay que mirarse a un espejo para saberlo, igual no sirve de nada. Esto no es un cuento de hadas en el cual una bruja le va a mentir diciéndole cursilerías.

En fin, este post, se cae de su propio peso, porque con lo que yo sé de mi no basta nada. Sólo para saber que estoy aquí escribiendo algo que a nadie le importa tratando de llevar con un estilo de vida que me he dejado imponer. La decisión de mirar y quitar cualquier telaraña que pueda tener en mi día a día asecha completamente cualquier intención de verdad. Pero, ¿qué me gano engañándome? No basta con saber de que tengo miles y miles de problemas que se pueden solucionar con un sí o un no, sino cómo ellos hacen que yo evolucione, como las noticias que tanto me gusta. No me puedo quedar parado. Una de las cosas que más me atosigan en la vida es el afán, el afán de saber qué tiene la vida mientras yo estoy disperso en otras cosas. Quiero saber cómo el mundo afina su paso mientras me tomo un tiempo de paz, pues no puedo relajarme con las dos cosas al mismo tiempo. Ese es un placer que está guardado para el 2016 aproximadamente, cuando cómodamente esté en un set de T.V. Presentando las noticias más importantes del día a toda mi teleaudiencia y mirando de frente a aquellas personas que aprecio aunque yo no pueda verles reaccionar. Esa es mi felicidad. He pensado últimamente que mi vida o mi pasión perderán todo control y todo norte después de presentar un NBC News Special Report. Desde eso, todo tendrá un tinte distinto.

Creo que soy el que más conozco mis facultades pero ni siquiera sé con qué cuento ni cómo se activan esas cosas raras que ni sé como llaman y me hacen reaccionar de distintas formas cada vez que algo me toma por sorpresa o me disgusta. Esas que me sacan la ira diaria. Qué nunca se pudieron adherir a mi estereotipo avanzado de persona. Pero si hay que hacer lo que los otros quieren, ¿por qué los otros no hacen lo que yo quiero? Igual, Pez que nada contra la corriente termina electrocutado y probablemente ese sea mi fin, no con un rayo sino con una alta corriente de desilusiones debida a la alta confianza que mantengo con el mundo. Ese sentido de frustración que congela cada instinto y sólo me deja la pregunta que cualquier preocupado por el pasado que por lo que viene se hace, ¿pero qué hice mal?, ¿en qué fallé?

Este campo no deja para que alguien diga si se hace bien o mal, si se condiciona a los hechos o no. Pero sí da hincapié para asegurar que algo írrito puede ser la causa de un confusión. Es que la vida es como un globo sin continente, el cual se infla y se desinfla de acuerdo al nivel de aire o contenido que tengamos en nuestras mentes, que cambia de posición dependiendo de todo lo que le queramos introducir a su ser y como tal que en sus miles de cambios ocasionará más que una duda. No estoy hecho para la lírica ni sus descarriados pensamientos, creo que me programé (o me programaron si tienes algún culto) para la narrativa de una crónica que desencadena más de un fenómeno y aunque no crea en que el aleteo de una mariposa en la India puede cambiar algo en Barranquilla (lo dudo mucho por más volado que esté) sí puedo estar condenado a la sincronización de los hechos. Pienso que mis acciones alguna cosa van a causar y si no lo hacen… pues como que perdí el tiempo. Malgasto mi tiempo pensando en vainas que ni en la más recóndita de las mentes creo encontrar alguna vez, y cuando raramente lo hago, pienso que me he ganado la lotería, pero la vida me lo ha enseñado, no hay dicha completa y es casi un intento fallido celebrar algo que se va tan rápido. Por eso me toca bajar la cabeza y pensar siempre que es mejor malo conocido que bueno por conocer. Eso sí, yo soy mi único conocido, porque hasta el sol de hoy no he logrado penetrar ninguna vida (con excepción de mi familia) para un momento de filosofía aplicada. En fin, pues todos somos así.

Pero, ¡NO!, ¡NO! y ¡NO!, no seré otro conformista de esos que dicen perder importancia en las cosas. De esos cobardes o perezosos que no le ponen nada al tiempo en el que viven y prefieren cambiar la página y dejan que la bola de nieve de sus problemas se acomode y les deje reprimir hasta que en el momento de la implosión los menos indicados deban recibir los resultados y los productos de aquellos descontroles. Por eso es mejor ser borrascoso y sentir las cosas como son a ser un manso que deja que todo le pase igual, un mismo tono, donde la música brilla por su ausencia. Donde no hay que esperar una presión de algo para poder sacar palabras que son meramente un cuadro sistemático y que no dicen más que el cumplimiento para no desordenar en lo más mínimo un orden falso de las cosas y huir de una pesadilla que en cualquier momento se puede cumplir. Pero lo más importante es que no quiero caer en la trampa de una ilusión mental que debo cumplir al pie de la letra para sentirme bien, de algo que me esclaviza, que es como la droga que me aboga la vida. Las cosas son como son y ‘no hay poder humano’ que las pueda cambiar, por eso quienes piensan que las cosas son tan fáciles como suenan en este holograma, creo que están bien equivocados. No hay nada más que padecimientos de diferente índole, que son siempre compartidos a la deriva sin dueño alguno y que son siempre callados por un ¿qué dirán? O ¿con qué derecho les molesto?

En fin, esta fue una pequeña etopeya en la que me critico varias veces y me alabo por ser tan realista en un lugar en el cual ni siquiera hay realidad. Donde apelamos a diferentes mecanismo para ser felices y debemos aparecer como fantasmas de verano o gárgolas, por ahí con cualquier fragmento coherente de palabras en la vida de los otros para que ellos no nos olviden ya que la trascendencia que tenemos en ellos es baja. Hay quienes no quieren trascender y se apegan a una ‘realidad’ de comentarios bonitos y otros que si quieren sacar los máximo y quieren explorar todas las facetas de alguien, porque al fin y al cabo, junto al tiempo se llega a conocer a alguien y a valorar las cosas que por uno hace y puede llegar a hacer y no las palabras con las que conquista cualquier mente confiada cree haber ganado el cielo. Lo único que digo para terminar es que hay que ir más allá de las palabras y de la misma intención. Como dice el dicho popular, amigo es únicamente aquél que ve la tristeza y el dolor inclusive cuando estás fastidiando a los otros. Por dios, sociedad, entienda que el patetismo no paga, deserte si sufre por éste.

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La Montaña Rusa.


Bienvenidos al Parque y Zona de Diversiones Moli. Esta vez no hablaremos de un lugar lleno de júbilo, gente miedosa, vomitrones andantes y éxtasis. No hay atracción mecánica que se parezca tanto a mi forma de vida. Sólo la montaña rusa. Rusa porque vienen de la estación invernal, en la cual los toboganes daban pie para muchos trineos de madera deslizables pasaran sobre sus cuestas. Pues bien, hay dos cosas aquí que me unen a la antigua tradición rusa. La primera, el frío invernal con el que trasncurren últimamente. La falta del astro rey, sol, me hace daño y está comprobado que el síndrome de invierno tiene profundas repercusiones en mi estado anímico. Odio por eso el color gris, porque no quiere decir ni lo uno ni lo otro. Porque quiso ser negro pero se quedo en el camino, porque quiso ser blanco y no le alcanzó. Ese frio de montaña rusa que me hace ir cuesta abajo casi cada día por algunas horas.
Pero como yo no soy de principios del Siglo XX, a mí me tocaron otras montañas rusas, pero no como esa cosa de la ciudad de hierro con peligro de infección tetánica debido a su alta cantidad de óxido, sino como las que uno ve en televisión y dice... ''Uff, qué bacano''. La vida me privilegió podiendo vivir algo así y creo que me monté en una que quiso resumir completamente el sube y baja de mis días. Se llama 'The Wild Thing' (La cosa salvaje) Ojalá así se salvaje fuera mi vida, llena de sacudones fuertes, que la mayoría de veces no son para bien. Una que simula el drama en el que se enmarcan todos mis días, cada jornada. Tal vez la decisión que tomé de vivir mi vida con cada pensamiento me está pasando una factura que no resulta ser barata.
Recuerdo claramente cuando el profesor de Trigonometría nos decía sobre los ángulos de depresión... los que miraban hacia abajo... Claro, ¿qué otra explicación podrían estos tener? Por qué siempre mirar para abajo, probablemente la decisión que he tomado no ha sido la cobarde pero sí la temerosa. Miro para abajo para asegurarme de que no habrá una piedra en el suelo que me haga caer, pero sí hay alguna probabilidad de que me dé de frente con algo, en mi cabeza, donde más me duele. Sin duda alguna, me acerco más a la pasión de la tristeza que a andar rápido y eficientemente, como lo hacen los otros. Otros me dicen y me preguntan que por qué le doy tanta importancia y trascendencia a los actos de terceros. Pues bien, la respuesta es esta: No lo sé, es mi subconsciente que lo quiere saber todo. Que es grosero, 'greedy', apasionado y siempre preocupado. Que no puede dejar de imaginarse hipótesis y empezar a trabajar en problemáticas completamente falsas y que probablemente jamás pasarán y cuando lo hagan, las soluciones pensadas con anterioridad serán completamente obsoletas.
Aunque no sé absolutamente nada sobre gastronomía, sé que cuando uno le pone muchos condimentos a un alimento se daña, y si no lo aparenta, al comerlo, hace muchísimo daño digestivo. Pues eso es lo que a veces pasa con mi vida, creo que le estoy poniendo muchos detalles para algo que sólo necesita dos ingredientes, felicidad y bienestar. Lo malo es que conseguirles resulta más bien difíciles.
En fin... seguira la vida y vuelvo...

Feliz Vida.
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lunes, 12 de julio de 2010

No entiendo, Una entrada en negro.


Hay días, queridos lectores, en que no entiendo cómo se desenvuelve esto. ¿Qué parte del rompecabezas soy? ¿Qué parte del ajedrez? ¿Estoy jugando o estoy siendo jugado? En realidad es difícil comprender para dónde va esta sociedad. Al parecer me tocó vivir una bastante compleja e inentendible en la cual cada uno se da por bien servido con cualquier tonelada de pensamientos que le den y ya.
Al parecer la confianza y la severidad inter-humana han quedado en el pasado. Me ponía a analizar con una amiga cuán ciegos estamos gracias a que la tecnología de la información, no teléfonos, sino medios escritos y redes 'sociales', que únicamente son cunas de relaciones inter-personales de nombre y que no llevan a nada. Ahora sí entiendo por qué la gente dice que los amigos son pocos. Es que es más que obvio, cómo se puede considerar a alguien como amigo sabiendo que ni siquiera se puede preocupar por lograr entender todo el significado que nuestros mensajes puedan acarrerar.
Mi complejidad existencial parte muchas veces del desenfreno que esta sociedad y la generación en la que vivo va, en un mundo donde la sociabilidad siginifica parcialmente individualismo y se ha perdido más de un principio. Quiero a veces mirar toda esta situación como un tal desde afuera. Lo que siempre me ha gusta hacer; emanciparme de todo este rollo de falsedad y oportunismo y lograr entender la forma en la que muchos hoy en día quieren actuar. Pensando en placer aquellas cosas que les gustan y ya. Sólo esto y ya. La sociedad del 'Y Ya'.
Unos quieren desbancar a otros en su rol. Otros quieren inmiscuirse en círculos a los que ni siquiera son bien aceptados pero que da un caché especial que sólo una persona entiende. Otros que quieren implantar una pseudo-inteligencia y pseudo-teoría de vida. Quienes no saben qué hacer y los que más me incomodan, los que no sienten importancia por nada... En fin, soy muy quisquilloso y siento en lo más profundo de mi ser las ganas deliberadas de querer sacar la verdad a un difunto vivo llamado sociedad.
Creo que todo nació de la malinterpretación de la palabra 'sociabilidad'. Ahora se mide por la cantidad de 'amigos', que yo llamo, hipervínculos de red social porque no dan a más y de contactos que den al paradero de la falsedad de las falsedades en el planeta tierra; el chat. Me quejo, porque no quiero ser otra ficha del juego, porque quiero salir de éste y ponerme a vivir fuera de este régimen sistémico en el que poco a poco y a causa personas me fui metiendo.
¿Qué buscan las personas hoy en día? ¿Control, poder, estabilidad? Al parecer ninguno lo pueden tener hasta el momento porque no hay nada donde creen que hay mucho. Todo este desahogo se debe a la pasión de mi parte en materia ansiosa. No pienses que estás a salvo. Esta es una sociedad que carga cambios en cada esquina, de gente con propósitos indefinidos e intereses completamente mundanos que no van a ninguna parte. De pensamientos ridículamente reprimidos, aunque es comprendible, en esta sociedad en la que vivo, no hay gente útil, pues no me gusta usar a nadie, pero sí hay gente que vale la pena para compartir cualquier pensamiento. Es casi mantener un círculo debajo del régimes de la sociabilidad electrónica a la que nos hemos ido acostumbrando últimamente. A conocer por fotos y nombre y no por hechos. A reseñas vacías y nada más.
Únicamente, no entiendo. ¿A qué horas mi generación se enfermó así? Me da miedo, si seguimos así... seguiremos con un conficto de intereses de gente individualizada en el pensamiento y apartada completamente del mundo exterior. No quiero oír más comentarios de personas que dicen no sentir importancia en el mundo en el que viven, que se apartan. En mi concepción, serán una gran carga social porque estarán faltos de preparación para todo aquéllo que se les venga en la vida.
Para terminar, me preocupa, como todo en el mundo, que también deba sufrir por esa individualización estúpida y simplista. Deber solapar mi fortaleza en todo lo que medio mundo viene haciendo y tener que ser uno más del montón. Es tratar de hacer oír una voz más fuerte en medio de un estadio. No hay progreso mientras no se avance con éste.

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Después de Junio 20 de 2009 (Parte III)










Comienza el nuevo año. Ya había sumado muchas personas en mi vida… tenía una vida social bastante compuesta y no me podía quejar por ello. Estaba bien popular. De todas formas el año nuevo no da tiempo sino para el respiro del día y por eso sólo pude el 1er día del año tomar café en Juan Valdez con mi mejor amigo… en ese entonces ya estaba empezando a sentir molestias gracias a la cafeína, y es que no logro entender por qué el café… ¿no podían ser las verduras, las sopas malucas, los jugos? ¿El café? ¿Qué culpa tengo yo? De todas formas posibles sabía que era el único día tranquilo porque se venían los festivos días de la feria en los que todos perdíamos la razón alguna de control. Comenzó la feria por todo lo alto, y como siempre yo le prestaba mayor atención a lo que decían los medios nacionales acerca de la fiesta más importante del Viejo Caldas, y veía como todos nos preocupábamos por saber ¿qué hacemos hoy? Es como de muerte quedarse en casa un día de feria y así no haya un sagrado céntimo en el bolsillo había que salir.

Con mis amigos más inmediatos implantamos algo llamado ‘irnos a sentar en la hierbita’ como dice la canción ‘En la Hierbita’ de los Corraleros de Majagual… lo mejor era tomar cerveza y disfrutar de la noche, de un clima totalmente agradables, pues que yo recuerde, fueron las primeras ferias en las que no llovió. ‘Quiero sentarme contigo en la hiberbita ’ era lo que todos cantábamos en el parque Antonio Nariño, puesto que muy cerca había una carpa de Poker expendiendo cerveza. Esa semana fue muy interesante. Estuve viendo el espectáculo de tauromaquia, que estuvo muy bueno en el par de festejos que asistí (respeto todas las opiniones acerca de los toros). Sin embargo, digo que lo mejor de la feria es que remate que ésta se manda. Con un poco de indulgencia digo que mi cumpleaños el último día de festejos cierra con broche de oro este acaecimiento en mi ciudad. Un día sensacional. Recuerdo especialmente que Mariana Arias llamó a mi celular exactamente cuando el reloj dio las 12:00 o 0:00 del 11 de Enero de 2010. Al mismo tiempo veía como una pila de notificaciones de facebook se abalanzaban sobre mí para desearme un cumpleaños feliz. Mi mamá bajó a mi cuarto cinco minutos después y a leer los posts que dejaban mis amigos en el muro de mi perfil. Dijo que me felicitaba mucho y que me daría cuantos besitos fueran necesarios para valer el otro cumpleaños en el cual estuve lejos de casa.

Alrededor de las 3 a.m. mi hermano y su novia, Camila, llegaron un poco ‘prendos’ a despertarme para decirme y desearme un ‘Feliz Cumpleaños’ Fue un momento realmente emotivo. Recibí felicitaciones de todas partes del mundo y de mis extrañados compañeros en Estados Unidos. Estuve en Juan Valdez y después tuve una fiesta sorpresa. El día lo cerré con broche de oro a través de una magnífica video llamada con Nate Schmidt, mi mejor amigo de USA. Qué día. Lo malo es que pronto tendría que empezar en la Universidad y no me había puesto ni siquera en los trámites que esto significa. Sin embargo, todo terminó bien y pude comenzar en la Universidad de Manizales, muy mediocre y fea por demás, una carrera que no tiene forma de nada porque algunos de sus profesores ni siquiera son capaces de darle un enfoque mínimo en la sociedad de cambio en la que estamos. No quiero hablar de eso, sólo quiero especificar de que 15 materias que vi, sólo aprendí de material nuevo en dos.

El día 20 de Enero era el cumpleaños de mi mejor amigo. Habíamos organizado una fiesta sorpresa en la casa de Lucho, planeando lo mejor y lo más merecido para él. Fue una noche sensacional pero me tuve que marchar antes de tiempo porque tenía que madrugar a clase. Vaggh. Eso sí, casi daño la sorpresa, porque con Juan fui a la tienda y cuando regresábamos pasó el taxi con Santiago y con Karen. Pero no nos vieron. J Fue bueno saber eso.

La temporada de la NFL seguía y se ponía aún más interesante. Mis Minnesota Vikings fueron eliminados en un juego espectacular en el HHH Metrodome en Minneapolis. Jamás superaré la ira que me propinó la eliminación. Sabía que los Vikings no iban a ganar porque había problemas en la división técnica del equipo. De todas formas, estuve con Juan para ver el Pro Bowl y el Súper Tazón XLIV. Él me venía hablando de un tipo que se llama Julián, pintó maravillas en el aire acerca de él. Pues bien, el 7 de Febrero le conocí en pleno juego. Fue una noche interesante al son de la NFL y la conversa que dejó como resultado esta frase de mi parte: “no sólo juagaban viejas, también jugaba gente’’ en referencia a las mujeres en el fútbol americano juvenil.

Desde entonces, todos los lunes hasta mediados de Junio, tomé café junto al señor Julián Bernal en Juan Valdez o algún sitio alrededor. Era la sagrada plática de los lunes por la cual yo me salía antes de clase de lógica y en fin… así fue. El semestre avanzó y me cambiaron el sistema de transporte. Qué angustia. Ese día tenía otro compromiso cuando a la ciudad le dio por desembocarse en las protestas que se salieron de control. No importó, cumplí; bueno, traté de cumplir ese 2 de Marzo y dos semanas después me desquité con el alcohol. Y todo fue… clandestinamente bien hecho. En Punto Universal.

En abril 5, conocí a una mujer que se ha convertido en mi consejera y escuchadora número uno. Ha sido fantástico conocer tanta gente que me mueve el tiempo. Más tarde, Santiago Montoya se fue a estudiar a Estados Unidos y estoy feliz de que allá progrese todo lo que tiene en sí y pueda conocer mejor el modo de vida en el norte. Yo decía que este año marchaba muy bien y que yo era muy feliz con mi vida hasta que la vida me pegó muy fuerte, me dejó convaleciente ese Mayo 28, pero no me acabó. Hasta el sol de hoy me repongo de lo que ocurre día a día… Son muchos los que debo poner en esta lista, entonces si no se encuentra, tranquilo, a mí no se me olvida ningún día del año.

Feliz Vida…

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domingo, 11 de julio de 2010

Después de Junio 20 de 2009 (Parte II)











El día miércoles 24 de Junio de 2009 el equipo de todos en Manizales jugaba la final del torneo nacional en el estadio Palogrande. Ese día tenía programado el recibimiento de parte de mis amigos en la casa ‘nueva’ de Lucho. Cuando llegué a la casa de él tuve un cálido recibimiento de su parte al igual de quienes estaban en el cuarto de él observado el partido. Susana Llano, Paola Narváez, Mariana Arias, Santiago Montoya y Camilo Galvis. Ese día estaba con mi mejor amigo volviendo a la muy sagrada tradición de tomar café, en esas tardes doradas cuando la cafeína no era mala para mi sistema digestivo.

¡Vaya bebeta la de ese día! La frase: “Las masas de la tierra se están moviendo” La canción: Una de salsa, no me pregunten cuál porque ni idea. En fin, fue el principio de muchos días de rumba. La noche de un sábado cualquiera conocí a una mujer muy dulce que es de las mejores amigas que conozco, conocida como Nato. Ha estado conmigo últimamente en todo y me ha ayudado en enfocarme para conseguir muchos objetivos.

De una forma muy cínica, y después de llevar más de un mes en vacaciones decidí entrar de una vez por todas al Semenor y seguir con lo que estaba haciendo antes. Sólo necesitaba presentar ese jodón ICFES y salir de una vez por todas de ese lugar que más ira que gloria me sacó. Tenía temor como siempre, pero entré. Estaba el profesor de físico y director de grupo esperándome para jactarse de risa con mis historias de E.U.A. En fin, todos los profesores dijeron que estaban felices de tenerme de vuelta, cosa que no le creo a muchos porque yo soy muy ‘mierda’ como estudiante y jamás me dejo de ellos. Los días pasaron y con más soltura me tomé el año lectivo. Sólo me interesaba que pasara ese santísimo ICFES y quedar prácticamente en libertad. Saqué todas mis notas de forma satisfactoria y quedé muy feliz después de mis resultados en las pruebas de Estado, en las cuales los directivos del colegio creían que me iría horriblemente mal y que bajaría el promedio. Pero no fue así. Se quedaron mamando.

Pero antes de todos esos días habíamos tenido el retiro espiritual del colegio, en ese limbo de saber cómo nos había ido a todos en el ICFES. En fin, todos decidimos apartarnos de la sociedad por un par de días. De martes a miércoles fue y comento que después de todo fue una buena oportunidad porque me desconecté completamente de la sociedad y me sentí bien con mis amigos del colegio, tanto así que no sabía qué hora era porque no tenía ningún dispositivo que me pudiese informar la hora. Creo que el momento más emotivo fue después de ver a nuestras familias y seres queridos sorprendernos en ese lugar, ver todas las palabras bonitas que recibí de mis amigos y familiares a través de ese método muy conocido llama impulso. Como persona bien sensible y lagrimona, lloré como un niño al ver todas esos mensajes y claro, las sorpresas de quienes no las esperaba. Recuerde que después de esos momentos, en la noche hicimos un remate mediocre en las afueras de la casa de Lucho… qué guayabo el que tenía para el otro día ir a clase de química con el intenso profesor Johnny Gallego, quien una vez se atrevió a culparme de copia en una evaluación, cosa que era totalmente cierta, pero que jamás le acepté.

Volviendo al tema, había que celebrar el triunfo en el ICFES. Para ello habíamos programado para Octubre 17 de 2009 el “Gran Remate de Resultados ICFES”. Una fiesta que marcó por mucho tiempos mis días por varias partes. Tomé hasta que no pude y no me embriagué, jamás había pasado tan bueno en una Chiva y por último logré conocer un gran hermano; Juan.

Días pasaron después de ellos y nos alistábamos para salir del colegio, igual, íbamos por cumplir. Habíamos trabajado tanto durante el año, en especial yo, que necesitábamos terminar de una vez por toda cualquier actividad académica. Todos lo hicieron excepto Johnny.

Fin de colegio. Último día. Firma va, firma viene. Nos separábamos y yo no ocultaba mi felicidad de salir de ahí. Teníamos que volver a ultimar detalles del grado. Días después, un miércoles tuvimos la cena de grado en la cual yo hice un bonito discurso mientras mis grandes compañeros de mesa hacían una serenata con los vasos y hacían de mi postre una asquerosidad.

Al otro día, el episodio del año. La graduación que después de un pequeño drama casi no puede realizarse de mi parte… de todas formas fui feliz cuando terminé cualquier contacto con el Semenor, al parece la mayoría de los ex alumnos de mi grupo 11-1 teníamos la misma ilusión de salir. Mi némesis no pudo graduarse, lo que hizo mi día aún mejor. La celebración en la noche con la gente que más quiero. Un día sensacional en el cual bailé como nunca y repito, fui feliz. Preparativos para Prom se venían, al igual que muchos dramas, pero eso no importaba. Mientras el tiempo pasaba, yo aprovechaba para pasar tiempo jugando Texas Hold’em Poker y pasármele de una vez por todas a Juan Pablo. Fueron excelentes noches de domingo viendo Fútbol Americano y aprovechando para ver entre semana cualquier actividad deportiva.

Así clausuro yo el 2009, hasta el día de hoy, el mejor año de lo que llevo vivo.

Continuará…


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